venerdì 23 gennaio 2009

Yes men


(Estados Unidos, 2008)

Dirección: Peyton Reed.
Intérpretes: Jim Carey, Zooey Deschanel, Bradley Cooper, Terence Stamp, John Micheal Higgings.

La vida de Carl Allen transcurre monótonamente entre su trabajo en el banco y sus tardes encerrado en casa frente al televisor. El fin de una relación amorosa y las constantes negativas a salir con sus amigos lo convirtieron en una persona estancada y a punto de caer en una depresión permanente que viene interrumpida por su asistencia al seminario “Yes Man” donde se ve obligado, ante el gurú, a someterse a una promesa: responder si a cada propuesta. A partir de ese momento su vida toma un rumbo inesperado, se desencadena “el poder del si”, de modo que Carl se da cuenta que disfruta, se divierte y que vale la pena vivir la vida. Pero todo debe ser en su medida justa, los extremos no son sanos, ¿hasta que punto se puede decir si?

La primera comedia del año tiene como protagonista al excéntrico y ya redundado Jim Carrey. Fórmula repetida para el éxito. El actor no pudo negarse ante la propuesta de interpretar este papel, para lo que dijo que si a todo: desde tomar clases de guitarra y coreano, hasta tirarse desde un puente en bungee jumping. Acompañado de un elenco de “caras nuevas” que ofrecen un respiro a sus ya conocidas muecas, hacen al film aceptable, sobretodo para un público que busca distraerse un poco y olvidar, a veces, el tiempo, qué, como el de Carl, transcurren encerrados en oficinas, frente a la pantalla de la computadora para luego pasar a la pantalla del televisor, y por último, la pantalla del cine que en este caso ofrece entretenimiento y nada más.

Si, si, si. Dos letras que forman una palabra que puede cambiar tu vida. Una simple idea que se vuelve guion y se llena de giros clásicos que aseguran el éxito, sumado al actor fetiche de este género.

Curiosidad: esta basada en la experiencia real del periodista británico Danny Wallace.

Ojos atentos: en la escena donde Carl se reúne con Norman, su jefe y amigo fanático de las películas, se observan en la oficina dos cuadros detrás de él: uno con el poster del film “Harry Potter” y otro con el del film “The Goonies”(1985).

Tony Manero



(Chile, 2008)
Dirección: Pablo Larrain
Con Alfredo Castro, Paola Lattus, Héctor Morales, Amparo Noguera, Elsa Poblete

1978, Santiago de Chile. Raúl Peralta, un hombre no tanto joven y pobre, esta alucinado por el baile y el estilo del film “Fiebre de sábado por la noche”. La pelicula gira sobre las pantallas del pais gobernado desde hace ya algunos años por la dictadura de Augusto Pinochet. Cuando un popular programa televisivo llama a un concurso de imitaciones para encontrar al Tony Manero chileno, el sueño de Raul parece próximo a hacerse real. En sus intentos por lograrlo no hay nada ni nadie que lo detenga. Contemporaneamente algunos de sus amigos y compañeros de escenario están envueltos en la oposición clandestina al régimen, pero para él su mundo sólo es el baile.

Crudo.

Ahora Tony Manero no es sólo el nombre del personaje de “Fiebre de sábado por la noche”, sino también el titulo del film chileno ganador recientemente del festival de cine de Torino (mejor film, mejor actor, premio FIPRESCI). La obsesión de Raúl por el bailarín interpretado por John Travolta comprende su mundo, el boom de la música disco acompañada por las agudas vocecillas de los Bee Gees se entremezclan de manera particular con el folklore chileno. El confronto entre dos estilos de música, el baile, la globalización que hace que hoy un film chileno tome un tema “universal” y logre llegar a todas las salas, incluso aquellas italianas, donde ver un film chileno doblado al italiano es toda una experiencia.

¿Es Raúl la representación de la sociedad de la que forma parte? Privo de cualquier tipo de ideologia politica o social va ciegamente detras del sueño americano, intentando ser otro e ignorando la realidad que lo circunda.

Raúl hará todo lo posible por realizar su sueño de la manera más correcta posible: el traje blanco con dos botones, la pista de baile con luces intermitentes, su compañera de baile de diminuta figura, el gel en el cabello, los movimientos, hasta el pseudo paso ruso que tanto le fatiga. Todo a través de la manea más incorrecta, pero en un contexto donde la muerte es moneda corriente, ¿quien nota un cuerpo más?. En una casa, dentro del cine, en un galpón, etc, en todos los lugares el toque de queda no impide llegar ni al gobierno ni a Raúl, mientras el nacimiento de los reality shows tan populares hoy en día, daba a luz a bailarines imitando un estilo ajeno. Todo tiene su precio y su sangre caliente para el baile se vuelve fría a la hora de lograr su objetivo.

De imagen cruda y temperamento inamovible, el personaje es acompañado por una puesta en escena de grande similitud. Cruda es la fotografía, llena de imperfecciones y fuera de focos que disturban a la vista, crudo el contexto político de la época que sirve de escondite al protagonista. Cruda las actuaciones, simples, que destacan al “Al Pacino” chileno.* Escenas de sexo particulares así como el sexo mismo ponen al descubierto los cuerpos, tipos de relaciones enfermizas, personalidades y sobretodo ideas políticas.

Todo se conjuga hasta cocinar un gran film, dirigido por un joven director, lleno de sueños y de fe en el cine latinoamericano, como así lo afirmó en el festival de cine de Torino al subir al escenario con su pequeña hija en brazos para recibir el premio de la mano de Moretti. Y así lo reconocieron.

*comentario de Adriano.