domenica 8 febbraio 2009

El niño con el pijama de rayas

(Inglaterra 2008)
Dirección: Mark Herman
Con Asa Butterfield, David Thewlis, Vera Farmiga.

La guerra vista a través de los ojos de un niño. Otro film que nos muestra cómo la inocencia de la infancia deja al desnudo la absurdidad del hombre. Basada en la novela de John Boyne, cuenta la historia de Bruno, de ocho años e hijo de un oficial nazi que en plena segunda guerra mundial, viene transferido, por lo que se muda con su familia de Berlín hacia el campo de concentración de Auschwitz. Es aquí donde Bruno, luego de días transcurridos en soledad y aburrimiento, conoce por accidente al niño detrás del alambrado. Entre ellos nace una amistad que borra todas las barreras.

Ver un film luego de “leer” el libro es una experiencia que puede resultar fascinante o desilusionadora. Sobretodo luego de experimentar con un audiolibro*: la historia narrada por una voz que te lleva por las líneas de Bruno, una voz no muy agradable pero a la que te acostumbras una vez entrada la “lectura” en medio del murmullo de la gente y del ruido de la metropolitana. Dos días son suficientes para “leerlo” cuando pasas tanto tiempo sobre medios de transporte recorriendo una ciudad eterna.

La inocencia de Bruno hace que reconozca a ese vestuario como un simple pijama a rayas, conociendo todo lo que acarrea esa imagen nos zambullimos en una historia que sabemos que es fuerte pero que vemos desde un punto de vista diferente. Su simplicidad y la simplicidad de sus protagonistas, nos hace pensar que el mundo seria mas fácil si contáramos todos los seres humanos con la inocencia de Bruno y su amigo, que no reconocen diferencias entre ellos más que las físicas, que buscan coincidencias y se esfuerzan por encontrarlas para convertirse en verdaderos amigos, de esos que se parecen y comparten todo. Dos países, dos culturas, dos religiones, dos realidades y una alambrada no son motivos que impidan la amistad, el hecho de compartir y conversar sobre sus problemas: la soledad de Bruno y la pérdida del padre de Shmuel. Juntos convierten el campo en juego, en una aventura que los lleva al mismo fin de la mano.

Detalles que se pierden del libro al film y detalles creados exclusivamente para el film pero que relativamente respetan lo escrito por el joven irlandés John Boyne. Un libro para niños según se afirma, que intenta insertar a sus lectores en una parte de lo que es la trágica historia de la humanidad.

Diferentes puntos de la historia vistos desde sus distintos protagonistas. La hermana de Bruno, adolescente en plena etapa de definición de sus “ideales”, la madre que no quiere creer lo que está sucediendo casi delante de sus ojos y delante de su casa y el padre, oficial nazi, que solo sigue órdenes… Uno se imagina el inmenso campo, con sus alambradas electrificadas que, además de no permitir la salida de los prisioneros, servían como “escarmiento” ya que se les obligaba a los prisioneros a permanecer durante horas entre los dos alambres electrificados, cosa que llevaba a una muerte segura. La historia de la guerra se vive de manera distinta cuando tenés la oportunidad de escucharla a través de la boca de sus protagonistas, en mi caso del también protagonista de mi documental. Ya nada es igual después de conocer lo que pasó a través de sus ojos, situaciones, sensaciones que vivió en primera persona y que recuerda perfectamente aún, recuerdos marcados por el horror, el hambre y el instinto de supervivencia.
*gracias Naty!

giovedì 5 febbraio 2009

7 Anime

(USA 2008)
Dirección: Gabriele Muccino
Con Will Smith, Rosario Dawson, Woody Harrelson, Michael Ealy, Barry Pepper.

Ben Thomas es un agente del fisco que sufrió un grave accidente automovilístico en el que murieron siete personas, incluida su mujer. El remordimiento y el sentimiento de culpa lo llevan a tramar un plan con el que intenta “estar a mano” con el destino a través de su propio suicidio. Así, otros siete seres humanos podrán ser salvados. Inicia a buscar los candidatos y entre ellos encuentra a una mujer que sufre de una malformación cardíaca y a la cual decide destinar su corazón, en el doble sentido.

El film está inspirado en parte en una historia verdadera: la de un técnico de la Nasa obsesionado por su sentimiento de culpa por la muerte, en el 2003, de siete astronautas en la explosión del Shuttle Columbia.
El título “Seven Pounds” se refiere a una frase de Shakespeare en “El mercader de Venecia”: a pound of flesh. Y siete libras pesan exactaente los órganos que Ben decide donar.

Lo que le tocaba. Tanto al personaje como a Will Smith que péndula de un lado al otro, de super héroe, canchero o romántico, al hombre común y luchador que sufre. Y este último era el papel que le tocaba jugar nuevamente bajo la dirección del italiano Gabirle Muccino (El último beso, En busca de la felicidad).

Y ahí estaban en medio de todos los flashes para la presentación del film en Roma en el cine Aquila cerquita de mi casa. Por allí pasé y observé desde el tram a la multitud que sacaba fotos y gritaba. Solo pasaron dos días para mi veredicto y aquí esta después de un film y medio robado.*

Y pasaba ya más de la mitad del film y ya era hora de iniciar a aclarar un poco las cosas, ofrecer conclusiones al espectador y acabar con las pistas y saltos de una historia a otra. La tensión no era tal para sostener esa espera, ya aburría, desesperaba no por la intriga sino por el hecho de querer avanzar. No se puede resolver todo a último momento, aunque Ben lo hace y así libera su remordimiento. Uno a uno devuelve eso que debe para regresar al mundo lo que él quito.
Cámara en mano, mucha oreja del protagonista (planos que lo siguen desde la espalda constantemente), hacen de este film uno mas con Wil Smith, un experimento mas del hormigón yanqui y director extranjero.

Ojos atentos: en la escena donde Ben va a cenar a casa de Colei, en la cocina hay sobre el estante un paquete que dice “yerba mate” (habrà algun argentino entre la troup???)

*combo por : 7 anime, Yes men y media hora de Madagascar 2 con Giulia, Francesco y Fares.

mercoledì 4 febbraio 2009

Twilight

Regia: Catherine Hardwicke
Con Kristen Stewart y Robert Pattinson

Inauguración de la saga de vampiros adolescentes sin sed de sangre, al menos humana; Twilight nos inicia en el camino de cambio de luces que representan los libros escritos por la norte americana Stephenie Meyer (luna nueva, eclipse, amanecer); lo que demuestra ser la primera de las cuatro películas que prometen controversias y adquisición de fanáticos en todo el mundo.
Bella interpretada por la inexpresiva y falta de carisma Kristen Stewart, se enamora, rápidamente, para lo que es el normal desarrollo de un film o más tranquilamente para lo que es en el libro, del chico mas lindo de la escuela, un rebelde a lo James Dean que interactúa poco con sus compañeros y mucho con los igual extraños miembros de su familia.

El descubrimiento de que Edward es en realidad un vampiro en el contexto del bosque y al mejor estilo telenovela mexicana, en nada se asemeja a como se da en el libro: en un auto de regreso a la fría ciudad de Forks, donde la conversación fluye de la manera mas cómoda como si ser vampiro fuera la cosa mas natural del planeta.
Pequeños permisos que se tomó obviamente la adaptadora del libro y que contó con la supervisión de su creadora.

¿La bella y la bestia?
¿Y los colmillos donde están? Para todo hay una explicación, pero para eso se debe leer el libro de Stephenie Meyer, la que se tomò varias licencias en cuanto lo que son y lo que hacen los vampiros, aquellos seres que cuentan con tantos clichés a los cuales estamos familiarizados, pero que se ven quebrados en el film, lo que lleva al extrañamiento del espectador, digo, siempre que no haya leído el libro. Para aquellos que lo leyeron, descubrirán pequeños detalles de lo que la autora había descrito con atención en cada párrafo. De cómo el aroma de la sangre de Bella enamoró al vampiro. Una historia de amor al castizo paragón Romeo y Julieta; dos mundos dispares y el capricho que desafía las diferencias.

Una adaptación fiel, contando que la autora anduvo por detrás de guionistas y directora, sumado a que aparece en una escena y también se la nombra. Habrá que esperar a “New Moon”, etc, etc, para conocer el final definitivo de esta historia. A todo esto.. que fue de Anne Rice?

Ojos atentos: en una de las escenas cuando Bella está almorzando en la cafetería con su padre, la primera toma, la que da incio a la escena, es un plano de la autora del libro (SM) sentada al bar con su Mac abierta (obviamente en alusión a que escribe el libro…) y la camarera le dice: aquí tenes Stephany.. y le acerca algo.

venerdì 23 gennaio 2009

Yes men


(Estados Unidos, 2008)

Dirección: Peyton Reed.
Intérpretes: Jim Carey, Zooey Deschanel, Bradley Cooper, Terence Stamp, John Micheal Higgings.

La vida de Carl Allen transcurre monótonamente entre su trabajo en el banco y sus tardes encerrado en casa frente al televisor. El fin de una relación amorosa y las constantes negativas a salir con sus amigos lo convirtieron en una persona estancada y a punto de caer en una depresión permanente que viene interrumpida por su asistencia al seminario “Yes Man” donde se ve obligado, ante el gurú, a someterse a una promesa: responder si a cada propuesta. A partir de ese momento su vida toma un rumbo inesperado, se desencadena “el poder del si”, de modo que Carl se da cuenta que disfruta, se divierte y que vale la pena vivir la vida. Pero todo debe ser en su medida justa, los extremos no son sanos, ¿hasta que punto se puede decir si?

La primera comedia del año tiene como protagonista al excéntrico y ya redundado Jim Carrey. Fórmula repetida para el éxito. El actor no pudo negarse ante la propuesta de interpretar este papel, para lo que dijo que si a todo: desde tomar clases de guitarra y coreano, hasta tirarse desde un puente en bungee jumping. Acompañado de un elenco de “caras nuevas” que ofrecen un respiro a sus ya conocidas muecas, hacen al film aceptable, sobretodo para un público que busca distraerse un poco y olvidar, a veces, el tiempo, qué, como el de Carl, transcurren encerrados en oficinas, frente a la pantalla de la computadora para luego pasar a la pantalla del televisor, y por último, la pantalla del cine que en este caso ofrece entretenimiento y nada más.

Si, si, si. Dos letras que forman una palabra que puede cambiar tu vida. Una simple idea que se vuelve guion y se llena de giros clásicos que aseguran el éxito, sumado al actor fetiche de este género.

Curiosidad: esta basada en la experiencia real del periodista británico Danny Wallace.

Ojos atentos: en la escena donde Carl se reúne con Norman, su jefe y amigo fanático de las películas, se observan en la oficina dos cuadros detrás de él: uno con el poster del film “Harry Potter” y otro con el del film “The Goonies”(1985).

Tony Manero



(Chile, 2008)
Dirección: Pablo Larrain
Con Alfredo Castro, Paola Lattus, Héctor Morales, Amparo Noguera, Elsa Poblete

1978, Santiago de Chile. Raúl Peralta, un hombre no tanto joven y pobre, esta alucinado por el baile y el estilo del film “Fiebre de sábado por la noche”. La pelicula gira sobre las pantallas del pais gobernado desde hace ya algunos años por la dictadura de Augusto Pinochet. Cuando un popular programa televisivo llama a un concurso de imitaciones para encontrar al Tony Manero chileno, el sueño de Raul parece próximo a hacerse real. En sus intentos por lograrlo no hay nada ni nadie que lo detenga. Contemporaneamente algunos de sus amigos y compañeros de escenario están envueltos en la oposición clandestina al régimen, pero para él su mundo sólo es el baile.

Crudo.

Ahora Tony Manero no es sólo el nombre del personaje de “Fiebre de sábado por la noche”, sino también el titulo del film chileno ganador recientemente del festival de cine de Torino (mejor film, mejor actor, premio FIPRESCI). La obsesión de Raúl por el bailarín interpretado por John Travolta comprende su mundo, el boom de la música disco acompañada por las agudas vocecillas de los Bee Gees se entremezclan de manera particular con el folklore chileno. El confronto entre dos estilos de música, el baile, la globalización que hace que hoy un film chileno tome un tema “universal” y logre llegar a todas las salas, incluso aquellas italianas, donde ver un film chileno doblado al italiano es toda una experiencia.

¿Es Raúl la representación de la sociedad de la que forma parte? Privo de cualquier tipo de ideologia politica o social va ciegamente detras del sueño americano, intentando ser otro e ignorando la realidad que lo circunda.

Raúl hará todo lo posible por realizar su sueño de la manera más correcta posible: el traje blanco con dos botones, la pista de baile con luces intermitentes, su compañera de baile de diminuta figura, el gel en el cabello, los movimientos, hasta el pseudo paso ruso que tanto le fatiga. Todo a través de la manea más incorrecta, pero en un contexto donde la muerte es moneda corriente, ¿quien nota un cuerpo más?. En una casa, dentro del cine, en un galpón, etc, en todos los lugares el toque de queda no impide llegar ni al gobierno ni a Raúl, mientras el nacimiento de los reality shows tan populares hoy en día, daba a luz a bailarines imitando un estilo ajeno. Todo tiene su precio y su sangre caliente para el baile se vuelve fría a la hora de lograr su objetivo.

De imagen cruda y temperamento inamovible, el personaje es acompañado por una puesta en escena de grande similitud. Cruda es la fotografía, llena de imperfecciones y fuera de focos que disturban a la vista, crudo el contexto político de la época que sirve de escondite al protagonista. Cruda las actuaciones, simples, que destacan al “Al Pacino” chileno.* Escenas de sexo particulares así como el sexo mismo ponen al descubierto los cuerpos, tipos de relaciones enfermizas, personalidades y sobretodo ideas políticas.

Todo se conjuga hasta cocinar un gran film, dirigido por un joven director, lleno de sueños y de fe en el cine latinoamericano, como así lo afirmó en el festival de cine de Torino al subir al escenario con su pequeña hija en brazos para recibir el premio de la mano de Moretti. Y así lo reconocieron.

*comentario de Adriano.